MENSAJE DE VIVIAN PELLAS
Presidenta Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua
Hace 18 años cristalizó uno de los sueños más añorados de mi vida: construir en Nicaragua una unidad médica que atendiera gratuitamente a los niños víctimas de quemaduras, quienes ante la carencia de un pabellón especializado debían ser trasladados a distintos hospitales para recibir en cada uno de ellos parte de la atención que su caso requería.
Me impulsaban a cumplir este propósito mis profundas convicciones humanistas y la traumática experiencia que debí afrontar luego del fatal accidente aéreo que junto a mi esposo sufrimos en 1989. Dios nos preservó la vida y a cambio nosotros entregamos nuestra indeclinable voluntad de llevar un mensaje de esperanza a miles de vidas que son tocadas por el agudo dolor de las quemaduras. Nosotros sabemos en carne propia cuan dolorosas son.
El camino recorrido ha sido duro, pero muy gratificante, pues me ha permitido conocer de cerca la vida de nuestros pueblos, sus necesidades y angustias diarias y ver, a la vez, como nuestro aporte hace la diferencia y cambia el rumbo de cientos de vidas que de otra manera estuviesen condenadas a una existencia oscura y llena de limitaciones físicas y psicológicas. En estos años he entendido a plenitud aquella frase que dice que “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.
Iniciamos nuestra labor en una unidad que acondicionamos y equipamos en el hospital Fernando Vélez Páiz y que fue administrada hasta el año 2004 por Aproquen y que luego quedaría para uso de ese centro clínico. En ese año logramos finalizar la construcción de una moderna unidad de quemados en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, diseñada para brindar en un mismo lugar todas las fases de la atención integral que requiere el paciente quemado.
En nuestra nueva sede hemos podido implantar en toda su extensión nuestra metodología de manejo integral del paciente quemado pediátrico, que nos ha arrojado resultados muy satisfactorios y que ha permitido que cientos de niños puedan reincorporarse mas rápida y efectivamente a su vida normal.
Hace un par de años decidimos en Aproquen internacionalizar nuestra metodología y compartir con organizaciones homólogas nuestros conocimientos y experiencias. Nuestro personal médico capacitó a médicos y paramédicos en Palestina, República Dominicana y varios países del área centroamericana. Los positivos resultados de este esfuerzo nos animaron a que nuestra experiencia fuese retomada en toda Centroamérica, para lo cual articulamos nuestro Programa de Regionalización, el cual con el auspicio del BCIE, se está implantando con muy buen suceso en los distintos países.
Hemos avanzado muchísimo en todos los aspectos, ahora nuestro reto es lanzar una campaña masiva de prevención de accidentes que originan quemaduras, sobre todo en el campo, donde son más precarias las condiciones y más difícil el acceso.
Durante todos estos años de arduo trabajo, siempre me ha acompañado mi familia y he recibido el generoso apoyo de muchas personalidades, empresas e instituciones, tanto nacionales como internacionales, que han hecho posible que nuestro eslogan de “Convertir lágrimas en sonrisas” sea mucho más que un enunciado y se convierta en una realidad tangible. |